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La crisis del Covid-19, un gran reto para la igualdad de género

La pandemia provoca un estancamiento de la participación de las mujeres en la vida pública y un aumento de la violencia de género.

A pesar de que las mujeres participan cada vez más en la vida pública, continúan estando notoriamente subrepresentadas en todos los aspectos de la toma de decisiones. Según datos de ONU Mujeres, solo 22 países cuentan con una mujer como Jefa de Estado o de Gobierno en la actualidad y el 75% de los escaños parlamentarios siguen estando ocupados por hombres a nivel mundial.

Las mujeres excluidas de la toma de decisiones

En estos días, las mujeres representan el 70% de la fuerza de trabajo sanitaria, pero a pesar de los varios compromisos mundiales y nacionales en favor de una gobernanza sanitaria mundial más inclusiva, la respuesta a la crisis generada por la Covid-19 siguió el modus operandi habitual: excluir la voz de las mujeres. Solo el 3,5% de los 115 equipos especiales de respuesta y toma de decisiones identificados cuentan con paridad de género.

“La participación de las mujeres y la adopción de decisiones por ellas de forma plena y efectiva en la vida pública, así como la eliminación de la violencia, para lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas”.

Éste ha sido el tema principal del 65º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW65) reunida entre el 15 y el 26 de marzo en formato mayormente virtual por la pandemia. Esta sesión de la Comisión ha sido especialmente importante por cuanto que la de 2020 fue reducida a una única reunión de dos horas de duración por la Covid-19 y la celebración prevista del veinticinco aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing fue cancelada.

La paridad, un reto difícil de alcanzar

En la sesión inaugural de la Comisión se resaltó que la paridad de género continúa siendo un reto difícil de alcanzar. Factores como los prejuicios y estereotipos sobre los roles de género; las normas, leyes y políticas discriminatorias; y las barreras estructurales que aún persisten, son obstáculos que limitan el liderazgo de las mujeres en la vida pública.

Si bien las leyes de cuotas de género son las políticas que más ayudan a incrementar la participación de las mujeres en los procesos de decisión a nivel nacional y local, apenas 36 países las cumplen, según datos de ONU Mujeres. Como señaló António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, “todavía vivimos en un mundo dominado por hombres con una cultura dominada por hombres; esto tiene que cambiar”.

Niveles desproporcionados de violencia

Junto a las limitaciones a la participación en la vida pública, las mujeres sufren niveles desproporcionados de violencia. El maltrato, el ciberacoso y el acoso sexual en línea y por motivos de género afectan cada vez más a las mujeres implicadas en la vida pública y a las defensoras de los derechos humanos. En una encuesta de 2016, más del 80% de las parlamentarias entrevistadas había sufrido violencia psicológica en el trabajo; un 25%, violencia física; y un 20%, violencia sexual.

La perspectiva de género y los tratamientos de las adicciones
Las adicciones y los estereotipos de género

La pandemia contribuye a aumentar la vulnerabilidad de las mujeres

Lamentablemente, las cifras de violencia de género son peores a nivel general. Según datos mundiales de ONU Mujeres, el 35% de las mujeres reconoce haber experimentado alguna vez violencia física o sexual por parte de una pareja íntima, o violencia sexual perpetrada por una persona distinta de su pareja.

Durante la pandemia, la restricción de movimiento, el aislamiento social y la inseguridad económica han incrementado aún más la vulnerabilidad de las mujeres. Consecuentemente, el número de llamadas a las líneas telefónicas de asistencia se ha quintuplicado en algunos países por el incremento de las tasas de violencia de pareja

Muy pocas mujeres buscan ayuda

Sin embargo, a nivel mundial aún son pocas las mujeres que recurren a instituciones formales para pedir ayuda. Menos del 40% de las mujeres que experimentan violencia buscan algún tipo de ayuda y menos del 10% de ellas acuden a la policía. En palabras de Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, “ésta es la crisis más discriminatoria [contra las mujeres] que hemos experimentado; las ganancias obtenidas en el pasado [en empoderamiento de la mujer e igualdad de género] están en riesgo”.

El compromiso de la sociedad civil

En formato virtual, la sociedad civil también expresó sus preocupaciones sobre la limitada participación de las mujeres en la vida pública y el incremento de la violencia de género. Más de 25.000 asistentes a nivel mundial pudieron participar en los más de 700 eventos paralelos a la Comisión organizados por el Foro Virtual de ONG de CSW65.

Por décimo año consecutivo, Dianova también estuvo presente en el Foro coorganizando dos eventos paralelos en los que se abordaron los vínculos entre los trastornos por consumo de sustancias y la violencia de género, el estigma y la discriminación, y se resaltó la necesidad de contar con programas de tratamiento de adicciones con perspectiva de género.

Por María Victoria Espada