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Identificar y sortear las barreras de género en el tratamiento de adicciones

Una infografía novedosa permite visibilizar las barreras de género en el tratamiento de las adicciones proponiendo maneras de sortearlas (descargar al pie de página)

Por Dra. Gisela Hansen Rodríguez – En el ámbito de las adicciones es fundamental introducir la Perspectiva de Género, dado que permite entender las relaciones específicas que los hombres, las mujeres y otras identidades de género mantienen con las sustancias. Actualmente, sabemos que ellos y ellas responden a condicionantes sociales y culturales diferentes, por lo cual, cualquier análisis, estrategia o acción que se quiera iniciar ha de ser pensada en clave de género. Tener una mirada rígida del consumo y percibir a la población como un todo homogéneo y estático, lleva a una percepción androcéntrica de la situación que no permite realizar una intervención meticulosa y específica, basada en las realidades de hombres y mujeres diversos/as y heterogéneos/as.

Tener en cuenta las especificidades de género

Abordar la drogodependencia desde una perspectiva de género implica tener presente las diferencias y especificidades de género en cuanto a los factores que condicionan las motivaciones para consumir, los diferentes patrones, efectos y consecuencias a nivel de salud, social y personal. Por otra parte, implica eliminar las desventajas o desigualdades en el momento de acceder o permanecer en los servicios/programas preventivos o asistenciales.

Las vidas de las mujeres con problemas de adicción entraman una serie de situaciones que limitan el acceso, la adherencia y la eficacia de los tratamientos, pero no por la naturaleza de estas situaciones, sino porque estas cuestiones no son tenidas en cuenta en el diseño e implementación de los programas y los servicios de tratamiento.

Las barreras de género explican, en gran parte, porqué después de casi una década de que este tema se aborde en los foros y en el panorama político, la prevalencia de mujeres en tratamiento es minoritaria (no superan el 20% en el total de personas que están en los programas) y porque otras identidades de género y el colectivo LGBTI+ tampoco reciben un diseño integral que tenga en cuenta sus especificidades de género en conjunción con la problemática del uso de sustancias.

Publicada conjuntamente por Dianova y la Federación Mundial contra las Drogas, la infografía “Camino a seguir” recoge seis principales barreras de género con un doble objetivo: Primero, “Hacer visible lo invisible”, es decir, explicar de manera pedagógica y clara cuáles son las principales barreras y plantear propuestas concretas para sortearlas. Y en segundo lugar interpelar a equipos profesionales a adoptar un rol activo en la reducción de las barreras de género, ya sea repensando los diseños de los programas existentes, mejorando los planes de formación, revisando los propios estereotipos a la hora de intervenir y potenciando el trabajo en red. Las propuestas para sortear las barreras tienen más que ver con un cambio de enfoque que con la inversión de grandes presupuestos, lo cual anima a dar pasos hacia este objetivo común desde el lugar de cada quién.

Las desigualdades de género vulneran de manera particular la salud de las mujeres, lo cual es aún más evidente en las mujeres que tienen un trastorno por consumo de sustancias. Por ello, es crucial reconocer estas desigualdades al diseñar e implementar programas de tratamiento de adicciones. Con esta perspectiva es posible dar un paso adelante hacia la igualdad.

 

Descargar infografía:

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