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Empoderar a la mujer, empoderar a la sociedad.

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer – 25 de noviembre

Aumento de la violencia entre parejas o exparejas íntimas. Aumento del acoso y la intimidación en línea. En todo el mundo se está intensificando la pandemia de violencia contra las mujeres y las niñas. Un fenómeno relacionado con las medidas de contención para limitar la transmisión del virus

La igualdad de género amenazada por la pandemia

243 millones de mujeres y niñas de 15 a 49 años son víctimas de violencia física o sexual por parte de un familiar cada año. A medida que continúe el confinamiento, es probable que esta cifra aumente aún más.

Según un informe de la ONU, la crisis de COVID-19 amenaza con frenar los ya limitados avances en materia de igualdad de género. La pandemia está agravando la feminización de la pobreza y la vulnerabilidad de la mujer a la violencia.

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Las mujeres que consumen drogas están entre las primeras afectadas. Dichas mujeres suelen ser objeto de más violencia que otras mujeres. Y en el contexto del estrés y el aislamiento asociados a la pandemia, su situación sólo puede empeorar.

Cuando estas mujeres se enfrentan a la adicción, también tienen más dificultades que los hombres para acceder a una atención adecuada. En primer lugar, por el estigma que sufren. Pero también porque hay pocas estructuras adaptadas a sus necesidades.

Luchar contra el abuso de drogas también significa luchar contra la violencia

Violencia y consumo problemático forman una relación compleja que debe abordarse de manera integral. Este tipo de intervención sólo puede llevarse a cabo con programas diseñados e implementados desde una perspectiva de género. Con esta atención específica, las mujeres afectadas pueden abordar el problema de la violencia como factor desencadenante o agravante de su adicción.

“Las estructuras y programas existentes no son neutrales en cuanto al género. La mayoría de ellas están diseñadas desde una perspectiva androcéntrica, es decir, orientadas a las necesidades de los hombres. En estos servicios las mujeres no tienen medios para mejorar su salud y bienestar. Esto es contrario al principio de justicia social”, dice Montse Rafel, directora de Dianova.

Dianova hace un llamamiento a las autoridades para que respondan a las vulnerabilidades y necesidades específicas de las mujeres que consumen drogas. La incorporación de la perspectiva de género en los programas de tratamiento permite abordar directamente el problema de la violencia de género en un entorno seguro.

Finalmente, es esencial reconocer que los servicios de lucha contra la adicción que aplican una perspectiva de género desempeñan un papel fundamental en la eliminación de la violencia contra la mujer.