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Educación para aumentar la esperanza.

Con motivo del Día Internacional de la Educación 2021, el presidente de CoNGO, y otros tres líderes de ONG, hacen una declaración conjunta.

La educación es un derecho humano – La inclusión y la equidad son cruciales para una educación transformadora – Como un bien público común, la educación requiere financiación pública – La educación en los niveles primario y secundario es universal y la educación de personas adultas es primordial – La educación en línea tiene sus ventajas y sus inconvenientes – La seguridad y el bienestar son cruciales en los centros educativos – La educación debe difundirse a través de las fronteras – La educación para la ciudadanía mundial es fundamental para la colaboración multilateral – Educar para aumentar la esperanza y enfrentar el miedo.

Estas son las diferentes temáticas abordadas en la declaración de 26 puntos publicada con motivo del Día Internacional de la Educación 2021 por Liberato C. Bautista, presidente de la Conferencia de Organizaciones No Gubernamentales en Relación Consultiva con las Naciones Unidas (CoNGO), a la que se sumaron Maria Helen Dabu, secretaria general de la Asociación de Asia y Pacífico Sur para la Educación Básica y de Adultos (ASPBAE), Franklin Shaffer, Presidente y Director general de CGFNS International, y Montse Rafel, Directora general de Dianova International.

La declaración reafirmó que la educación es un derecho humano, un bien público y una responsabilidad pública, por lo que debe ser públicamente financiada.

Los responsables de ONG reconocieron los beneficios y los peligros de la educación en línea, nombrando la brecha digital exacerbada por la propagación de la pandemia de COVID-19. Del mismo modo, reconocieron la importancia de la educación, especialmente para las profesiones sanitarias y afines, y su portabilidad a través de las fronteras, dada la fuerte demanda combinada con la escasez de trabajadores sanitarios en el pico de la pandemia de COVID-19.

«La educación debe fomentar el compromiso cívico, la participación democrática y la innovación social«, afirma la declaración. «Ahora es el momento de desarrollar una conciencia cívica universal e innovar para una educación cívica global que fomente la ciudadanía mundial y la colaboración multilateral. Cada uno de nuestros países, nuestra gente y el planeta serán mejores por ello».

Los líderes hablaron de la educación básica y para las personas adultas en una época de pandemias cruzadas. Pidieron que «la educación aumente la esperanza y disminuya el miedo».

«La educación debe desenmascarar el miedo provocado por las amenazas y las violaciones de la dignidad y los derechos humanos de las personas, como las generadas por el aumento del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia que alejan y dividen a las personas y las comunidades entre sí. Todo ello, además de los temores y ansiedades resultantes de varias crisis interconectadas de proporciones pandémicas: la crisis sanitaria, la crisis racial, la crisis climática, la crisis migratoria, la crisis económica y la violencia, entre otras».

La declaración concluyó con un llamamiento urgente a «promover asociaciones para la educación entre las organizaciones de la sociedad civil, y entre las ONG, el sistema de las Naciones Unidas y los Estados».