«

»

Respuestas inmediatas ante la crisis de opiáceos

Las entidades de sociedad civil piden mayor coordinación en la actuación para prevenir la sobredosis y alinearse eficazmente con los gobiernos locales.

A diario, más de 90 estadounidenses mueren por sobredosis de opiáceos. El abuso y la adicción a los opiáceos, incluidos los fármacos recetados, la heroína y los opioides sintéticos como el fentanilo constituyen una crisis grave que afecta tanto la salud pública como el bienestar económico. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) estiman que en EE. UU. la carga económica total derivada del abuso de opiáceos recetados solamente es de $78,500 millones por año; esto incluye los costes de atención médica, la pérdida de productividad, el tratamiento de la adicción y los costes de intervención de la justicia penal.

Según estudios llevados a cabo en el 2017 la tendencia en los datos indica lo siguiente:

Aproximadamente entre el 21% y el 29% de los pacientes a quienes se les recetan opiáceos para tratar el dolor crónico los usan de forma inapropiada1.
Entre el 8% y el 12% desarrollan un trastorno por consumo de opiáceos2.
Se estima que entre el 4% y el 6% de quienes usan los opiáceos recetados en forma inapropiada pasan a consumir heroína3.
Alrededor del 80% de las personas que consumen heroína abusaron antes de los opiáceos recetados3.
Esta situación ha llevado a declarar la situación como una emergencia de salud pública, dado el aumento de la mala utilización de los fármacos opiáceos, la incidencia creciente del síndrome de abstinencia neonatal, y el aumento de la incidencia de enfermedades infecciosas al consumirse por vía parenteral.

La respuesta de la sociedad civil ante la crisis
Los/las profesionales que están en primera línea interviniendo con las personas que hay detrás de los titulares y las declaraciones políticas han protagonizado en primera persona como se ha agravado esta situación. Recientemente, se han estrenado documentales que plasman el día a día de estas personas lidiando con la sobredosis y los consiguientes fallecimientos.

En el área de West Virginia, específicamente en Huntington llamada la “ciudad de la sobredosis”, los/las agentes de policía como también Jan Rader, coordinadora regional de los bomberos, comentan que el 90% de su actividad diaria resulta en acudir a llamadas de emergencia por sobredosis de opiáceos. Los/las profesionales comentan que el mayor problema que actualmente padecen es la sintomatología de estrés postraumático a raíz de reanimar a la misma persona 3 y 4 veces el mismo mes, el presenciar numerosos fallecimientos y la sensación de sobrecarga.

Las entidades de sociedad civil piden mayor coordinación en la actuación para prevenir la sobredosis y alinearse eficazmente con los gobiernos locales. En el caso de Canadá las entidades implicadas en la prevención y tratamiento de las adicciones han publicado un manifiesto felicitando al gobierno federal por su rápida actuación en cuanto a alinearse con la sociedad civil para aunar fuerzas ante esta crisis, sobre todo se ha reforzado la idea de la reducción de barreras en los programas de tratamiento, y el refuerzo de salas de venopunción como intervenciones desde el punto de vista de la reducción de daños.

La respuesta del gobierno de EE. UU. y el Instituto Nacional de Salud ante el desafío actual
El Departamento de la Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (U.S. Department of Health and Human Services, HHS) ha diseñado una estrategia definida para manejar la crisis actual, con cinco ejes de actuación:

Mejorar el acceso a los servicios de tratamiento y recuperación
Promover el uso de medicamentos para contrarrestar una sobredosis
Profundizar el conocimiento y la comprensión de la epidemia mediante una rigurosa observación de las tendencias en la salud pública
Brindar apoyo para investigaciones avanzadas sobre el dolor y la adicción
Fomentar mejores prácticas para controlar el dolor que no solo se basen en la prescripción de opiáceos.
Las crisis ponen de manifiesto la necesidad de dar una respuesta rápida, pero a su vez basada en la reflexión y en la evaluación de la optimización de recursos. La alineación de los gobiernos con la fuerza de actuación de la sociedad civil se plantea como un reto actual para conseguir unir esfuerzos en paliar la situación, mejorar la prevención y el tratamiento.

 

Por Gisela Hansen.

1- Vowles KE, McEntee ML, Julnes PS, Frohe T, Ney JP, van der Goes DN. Rates of opioid misuse, abuse, and addiction in chronic pain: a systematic review and data synthesis. Pain. 2015;156(4):569-576. doi:10.1097/01.j.pain.0000460357.01998.f1

2- Carlson RG, Nahhas RW, Martins SS, Daniulaityte R. Predictors of transition to heroin use among initially non-opioid dependent illicit pharmaceutical opioid users: A natural history study. Drug Alcohol Depend. 2016;160:127-134. doi:10.1016/j.drugalcdep.2015.12.026.

3- Muhuri PK, Gfroerer JC, Davies MC. Associations of Nonmedical Pain Reliever Use and Initiation of Heroin Use in the United States. CBHSQ Data Rev. August 2013.