Prevención de drogas: el programa Unplugged.

Fundada en 2015 en Islamabad (Pakistán), la misión de la Fundación Karim Khan Afridi es informar y concientizar a la juventud pakistaní sobre las consecuencias, a veces trágicas, del consumo abusivo y la drogadependencia. La fundación fue creada por Cristina Von Sperling Afridi y su esposo, el embajador Tariq Khan Afridi, tras la muerte de su hijo Karim.

La misión de la fundación es concienciar acerca de las consecuencias nefastas del consumo abusivo de drogas para la persona, su familia y toda la sociedad, romper con los tabúes que todavía gravitan en torno al uso de drogas, y facilitar vías de apoyo a las personas. La intención de la fundación es fungir de catalizador en pos de los jóvenes y las comunidades en las que viven, instando a las autoridades federales y provinciales a asumir su rol político en materia de producción, prevención y consumo de drogas.

 

Adicciones en Pakistán.
Según la UNODC, en Pakistán se cuentan alrededor de 6,7 millones de usuarios de drogas ilícitas (de los cuales cuatro millones son dependientes), lo que lo convierte en uno de los países más afectados. El abuso de cannabis y heroína está ampliamente expandido, y las drogas son baratas y de fácil acceso. La mayor parte de estas drogas provienen de Afganistán, país del cual procede al menos el 75% de la heroína que se consume en el mundo. Según la UNODC, más de 800.000 pakistaníes de entre 15 y 64 años consumen heroína regularmente.

Frente a una coyuntura semejante, la fundación se empeñó en transmitir a los jóvenes los conocimientos y las herramientas para la vida que les permitan esquivar las trampas de las adicciones. Desde 2017, la fundación ha estado implementando una versión modificada de un programa de prevención europeo. Originalmente, el programa «Unplugged» (desconectado) es una iniciativa de prevención dentro del entorno escolar, financiado por la Comisión Europea, e implementado exitosamente en numerosos países.

Posteriormente, la sede pakistaní de la UNODC adaptó el programa a las necesidades culturales particulares de Pakistán. La versión pakistaní del programa se llama ‘Hum Saath Hain’ (Estamos juntos). Al igual que la versión original, es un programa global de aplicación escolar, destinado a los adolescentes de 13 a 16 años, con miras a la promoción de hábitos saludables y positivos, apuntando al mismo tiempo a la prevención del abuso de drogas. Los profesores que participan en el programa reciben una capacitación específica antes de transmitir los contenidos a los alumnos de su clase.

Durante el programa, la transmisión de conocimientos y herramientas se da de manera interactiva, lo cual vuelve más interesante el aprendizaje para los alumnos.

Prevención de drogas en la escuela
El programa Unplugged es un instrumento aprobado científicamente en la prevención de drogas en el ámbito escolar. Su propósito es limitar las primeras experiencias en el consumo de alcohol, cannabis, tabaco y otras drogas entre los adolescentes, y reducir los riesgos de transición del uso experimental al abusivo o la dependencia. El programa está integrado en el plan de estudios, y los alumnos tienen acceso a los diferentes materiales del programa.
Unplugged adopta un enfoque que apunta al desarrollo de «herramientas para la vida», y a transmitirle a los jóvenes información fundamental sobre el alcohol, el tabaco y otras drogas. Al mismo tiempo, el programa capacita a los jóvenes con métodos de: resolución de conflictos, mejora del pensamiento crítico y toma consciente de decisiones; como también en herramientas que les permitan fijar mejor sus propias metas. El programa no solo pretende informar a los jóvenes y ayudarlos a desarrollar habilidades sociales y personales, sino que, además, se empeña en corregir malas interpretaciones o preconceptos acerca de las drogas.
El programa se implementó primero en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, particularmente afectada por la epidemia, antes de lanzarse, a su vez, en el distrito de Gujrat (provincia de Punjab). Actualmente, la Fundación KKAWF está capacitando a cuatro maestros de escuela, que luego estarán encargados de implementar el programa en sus respectivas escuelas. Desafortunadamente, debido a una falta de fondos recurrente, fue imposible implementar el programa a mayor escala.

La lucha contra una epidemia de tamaña magnitud no se gana sino desplegando los recursos indispensables en materia de tratamiento y reinserción de las personas con trastornos de abuso de sustancias, pero, a su vez, haciendo énfasis en la prevención de conductas adictivas.

En este último campo, los programas implementados en las escuelas permiten llegar a un gran número de jóvenes de manera efectiva y sistemática. Es por ello que la fundación KKAWF y la red Dianova instan al gobierno pakistaní a que contribuya a la implementación del proyecto promocionado por la fundación a nivel nacional, garantizando el financiamiento de la capacitación de los maestros de escuela.