Posicionamiento del CSFD sobre el Covid-19.

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Muchas personas marginadas que consumen drogas perdieron su sustento y su vivienda debido al confinamiento y es necesario adoptar medidas urgentes para prevenir una crisis humanitaria

El Foro de la Sociedad Civil sobre las Drogas pide a la Comisión Europea que aborde específicamente la situación vulnerable y las necesidades de las personas que consumen drogas y apoya a los Estados miembros y a los prestadores de servicios.

El Foro de la Sociedad Civil sobre las Drogas (CSFD por su sigla en inglés) es un grupo de expertos de la Comisión Europea, creado en 2007 sobre la base del Libro Verde de la Comisión sobre el papel de la sociedad civil en la política de drogas de la UE. El Foro está integrado por 45 organizaciones de la sociedad civil de toda Europa que representan diversos ámbitos de la política en materia de drogas y diversas posturas en esos ámbitos.

Su finalidad es ofrecer una amplia plataforma para un diálogo estructurado entre la CE y la sociedad civil europea que apoye la formulación y aplicación de la política de drogas mediante un asesoramiento práctico.

El COVID-19 ha puesto al mundo en medio de una pandemia, lo que ha dado lugar a una crisis sanitaria y económica sin precedentes. La pandemia tiene un impacto particularmente fuerte en los ciudadanos más vulnerables de la Unión Europea. Nosotros, el Foro de la Sociedad Civil sobre las Drogas, queremos responder en lo que respecta a las necesidades esenciales de las personas que consumen drogas y pedimos su orientación y coordinación para apoyar a los Estados miembros de la UE.

Muchas personas que consumen drogas son especialmente vulnerables debido a su fragilidad en el ámbito de la salud (a menudo relacionadas con enfermedades a largo plazo y otros problemas que reducen el sistema inmunitario), su situación social y económica (a menudo combinada con la falta de vivienda) y otros factores, como el aislamiento social, el estigma y la criminalización.

Muchas personas marginadas que consumen drogas perdieron su sustento y vivienda debido a las medidas de confinamiento por lo que se necesitan medidas urgentes para prevenir una crisis humanitaria. De hecho, como ha indicado el experto de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Salud, «los grupos vulnerables de personas que consumen drogas deben ser reconocidos como una población de alto riesgo para mitigar la propagación de la pandemia».

Sin embargo, muchos Estados miembros de la UE han fracasado, hasta ahora, en desarrollar y poner en marcha respuestas eficaces para proteger y apoyar a este grupo. El Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías afirma que «la actual crisis de salud pública plantea serias preocupaciones adicionales por el bienestar de las personas que consumen drogas, garantizando la continuidad del servicio para las personas con problemas de drogas, y la protección de quienes ofrecen atención y apoyo a esta población».

Por lo tanto, el Foro de la Sociedad Civil sobre las Drogas pide a la Comisión Europea que aborde específicamente la situación vulnerable y las necesidades de las personas que consumen drogas y apoya a los Estados miembros y a los prestadores de servicios. Las medidas de apoyo para las personas que consumen drogas deben incluir:

  • Reconocer los servicios de drogas como servicios sociosanitarios esenciales para garantizar el apoyo adecuado de las autoridades
  • Garantizar la disponibilidad de equipos de protección individual (mascarillas desechables, desinfectantes de manos, etc.) y, si es necesario, alimentos, agua y herramientas básicas de higiene en cada establecimiento dedicado a los problemas de consumo de drogas, para los proveedores de servicios, trabajadores comunitarios, y clientes (incluso en cárceles)
  • Asegurar que las personas que consumen drogas tengan acceso continuo y sin restricciones a los servicios de tratamiento de adicciones y reducción de daños (por ejemplo, al tratamiento de sustitución de opiáceos – TSO, al suministro de agujas limpias y otros materiales de consumo de drogas y a la naloxona)
  • Modificar la reglamentación que prohíbe o limita las dosis de TSO y materiales de reducción de daños a llevar a casa, para evitar contactos innecesarios
  • Recomendar la aplicación coherente de la reducción de la demanda de drogas en base a los estándares mínimos de calidad para satisfacer las necesidades reales de las poblaciones destinatarias en este momento de pandemia, especialmente las personas que consumen/inyectan drogas, los profesionales que trabajan con este grupo, los jóvenes en riesgo, las personas sin hogar, los desempleados, etc.
  • Garantizar el acceso a servicios básicos y a los albergues diurnos y nocturnos – con las precauciones de seguridad adecuadas – para las personas sin hogar, sin hacinamiento y apoyar primeramente las iniciativas basadas en el derecho a la vivienda
  • Proporcionar sustitución de ingresos y apoyo a la vivienda a las comunidades marginadas que perdieron su sustento debido a la crisis
    Reducir la población reclusa mediante la libertad anticipada, los indultos, las amnistías y las alternativas
  • no coactivas al encarcelamiento de las personas detenidas, acusadas o condenadas por delitos menores o no violentos en materia de drogas, garantizando al mismo tiempo la continuidad de la atención y el acceso a una vivienda adecuada después de la liberación
  • Acabar con la prioridad dada a las acciones represivas, en la medida de lo posible, ya que estas acciones aumentan la criminalización, obstaculizan la protección de la salud individual y pública (incluso provocan prácticas inseguras de consumo de drogas) y dificultan la asistencia a las personas que consumen drogas y la prestación de servicios de apoyo
  • Apoyar iniciativas y servicios de emergencia con oportunidades de financiación adecuadas (incluidos los fondos de solidaridad para otras regiones, especialmente Europa del Este y Asia Central).
  • Recomendar inversiones significativas en programas de prevención basados en evidencia y otras intervenciones en el campo de la salud mental como consecuencia de la actual crisis pandémica y las medidas de confinamiento (por ejemplo, muchas personas sufren de problemas de salud mental debido al confinamiento, el autoaislamiento, etc., como ansiedad, depresión, estrés, etc.)
  • Apoyar medidas relativas a los procesos de reinserción y cuidado posterior que han sido y serán muy críticos para las personas con trastornos por consumo de sustancias (prevención de recaídas, servicios vocacionales debido a la falta de empleo, alternativas al distanciamiento social)
  • Las medidas de apoyo deben ser tanto durante este período crítico de aislamiento social como después. Una vez que esta fase de emergencia sanitaria haya terminado, habrá la urgencia de adoptar medidas concretas para mitigar las consecuencias sanitarias y sociales que esta crisis supondrá para las personas que consumen drogas. Además, será necesario anticipar los movimientos que el mercado de la droga experimentará y los efectos que esto tendrá en las personas que consumen drogas.
    Secretaría del CSFD

Correlation-European Harm Reduction Network