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Nuevos desafíos de intervención social en un mundo en transformación.

Los objetivos del taller fueron realizar un recorrido por los modelos teóricos y enfoques terapéuticos que mayor evidencia científica han demostrado en las investigaciones sobre intervención en adicciones, para poder centrarnos en cómo abordar el desafío que supone la emergencia de nuevos perfiles y especificidades. El taller finaliza dando relevancia a la evaluación de nuestros programas como método de mejora continua y para poder dar evidencia de la eficacia de nuestras intervenciones.

En el marco de los encuentros anuales de Dianova 2017, en donde se reunieron unos sesenta representantes de la red Dianova procedentes de 14 países del mundo, tuvieron lugar tres talleres de formación e intercambio.

El taller “Nuevos desafíos de intervención social en un mundo en transformación” fue el título de uno de los tres. Este taller ocupó una jornada completa y asistieron personas colaboradoras de las áreas de dirección e intervención la Red Dianova en Canadá, Eslovenia, España, Italia, Suecia, y Uruguay.

Tras exponer los diferentes modelos que mayor evidencia científica han demostrado a lo largo de los años en intervención con adicciones, se siguió la dinámica de identificar en los diferentes recursos de la organización, las intervenciones más frecuentes, señalando la Terapia Cognitivo-Conductual como una de las más utilizadas, a la vez que la Terapia centrada en la familia cobraba importancia a la hora de atender a jóvenes y adolescentes con problemas de conducta y uso problemático de drogas. Se coincidió en señalar el modelo integral bio-psico-social y educativo como el enfoque más adecuado y eficaz, modelo que siguen todos los recursos según los participantes.

Más controversia creó entre los miembros participantes a la hora de compartir el abordaje del tratamiento con sustitutivos opiáceos. Se observan diferencias en el abordaje de estos perfiles, con la tendencia a la reducción y desintoxicación de agonistas en algunos recursos, a diferencia de abordar cada caso, valorando también la posibilidad del mantenimiento con agonistas opiáceos a largo plazo en otros.

Al igual surgió el debate entre los participantes a la hora de exponer cómo se aborda en cada centro la creciente presencia de patología dual en las personas que sufren adicción, planteando recursos específicos y especializados para estos perfiles, o bien integrar dentro de los recursos normalizados perfiles con trastornos psiquiátricos, siempre con tratamientos, espacios y equipos especializados.

Mayor consenso entre organizaciones miembros conseguimos al tratar la perspectiva de género de forma cada vez más influyente en nuestros programas. En todos los recursos se abordan de forma específica las necesidades tanto de los hombres como de las mujeres, entendiendo las diferencias y condicionantes diferentes a la hora de instaurar y tratar un trastorno de adicción según el género.

Por otro lado, y como desafío al que actualmente se está enfrentando la sociedad con la ferviente incorporación en nuestras vidas de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs), se abordó el concepto, diagnóstico y tratamiento de elección para intervenir con problemáticas de abuso de TICs, centrándonos en la adicción al móvil e Internet, como las más comunes. Surgieron dudas sobre cómo abordar planteando el abordaje de la limitación versus la educación, es decir, privar y limitar el acceso a la tecnología por parte de las personas que presentan abuso de ella o educar y modificar la conducta relacional con el objeto de abuso, educando o reeducando en su uso. En nuestros recursos debemos generar espacios donde poder educar y tratar la relación de las personas con las TICs, ya que se convierten en elementos relacionados o comórbidos, en muchos casos, al problema de drogodependencia.

Por último y a modo de conclusión, se pone de manifiesto la importancia de incluir la evaluación de programas como la forma óptima de mejorar progresivamente nuestras intervenciones, detectando y formulando los indicadores cuantitativos, pero más importante aún, cualitativos que miden nuestra eficacia a la hora de abordar la adicción. Nos debemos a realizar un esfuerzo para entender a las personas y sus problemas, a través de sistematizar, consensuar y evaluar nuestros tratamientos, con la finalidad de obtener resultados más idóneos y basar con justicia nuestras decisiones terapéuticas.