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Día de la Cero Discriminación 2018.

Esta jornada pone énfasis en el derecho de cada persona a vivir sus vidas sin ser víctimas de prejuicio alguno.

Las discriminaciones cualquiera que sean, siguen socavando los esfuerzos para lograr un mundo más justo y equitativo. En todo el mundo, millones de personas se enfrentan al estigma y a la discriminación, a veces de forma abierta —incluso oficial— sobre la base de lo que son o lo que hacen.

Hoy en día en el mundo, 74 estados castigan lesbianas, homosexuales, bisexuales o personas transgénero, al encarcelamiento, tortura, pena de muerte o trabajos forzados. En 13 de estos países, la homosexualidad se castiga con la pena de muerte. En Egipto, el gobierno está preparando un proyecto de ley que penaliza el ateísmo. ¡Miles de personas podrían estar sujetos a multas y encarcelamiento por la única razón de no creer en Dios!

La discriminación está también omnipresente en las sociedades más progresistas. Puede ser un fenómeno individual, a veces prohibido por la ley (por ejemplo, negarse a tratar a una persona seropositiva) o un fenómeno sistémico – el hecho de poner obstáculos en la contratación de personas racializadas; excluir a mujeres cualificadas de áreas profesionales tradicionalmente “reservadas” a los hombres; priorizar las personas mayores de 50 años en caso de reducción del personal; discriminar las personas en el lugar de trabajo por su discapacidad, enfermedad, embarazo, etc.

El estigma y la discriminación en el acceso a la atención de la salud

Las discriminaciones que afectan la atención de la salud también están muy presentes y las regiones que cuentan con una legislación que prohíbe dicha discriminación (por ejemplo, el artículo 21 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea garantiza el derecho de las personas a no ser objeto de discriminación alguna) también están afectadas, particularmente entre las poblaciones más marginadas y estigmatizadas.

Estas poblaciones además son víctimas de formas de discriminación múltiples que, a menudo, se entrecruzan y se refuerzan entre sí: por motivos de edad, sexo, raza u origen étnico, estado de salud, discapacidad o vulnerabilidad ante las enfermedades, orientación sexual o identidad de género, nacionalidad, situación migratoria o de asilo, o antecedentes penales.

Estas discriminaciones toman muchas formas y a menudo consisten en denegar a una persona o grupo el acceso a servicios sanitarios a los que, sin embargo, pueden acceder otras personas. También se producen cuando se niegan servicios que sólo necesitan ciertos grupos, como las mujeres. Algunos individuos o grupos pueden ser víctimas de abuso, maltrato físico y verbal, tratamiento involuntario, ruptura de los principios de confidencialidad y consentimiento informado.

La discriminación en contra de una persona sobre la base de su enfermedad o condición también es preocupante. Según un estudio, la adicción es la condición más estigmatizante comparada con otros trastornos de salud mental. En dicho informe, la mayoría de los encuestados estaban más dispuestos a aceptar prácticas discriminatorias hacia las personas adictas; se mostraban más escépticos sobre la efectividad del tratamiento y más propensos a oponerse a la implementación de políticas para ayudar a estas personas. Otro estudio indica que las personas con un trastorno de uso de sustancias son consideradas por la mayoría de los encuestados, incluso entre el personal sanitario, como “impredecibles y peligrosas” y “responsables de lo que les sucede”.

Se necesita combatir la discriminación en el acceso a la atención de la salud para lograr una parte significativa de los objetivos del programa 2030 para el desarrollo sostenible, de manera de no dejar a nadie atrás. Sin embargo, no es suficiente decir que “nadie debe ser discriminado”. También hay que actuar.

En el ámbito sanitario, sería imprescindible que cada gobierno institucionalice una igualdad multidimensional en su sistema de salud: considerando sanciones disuasorias en casos de discriminación; proporcionando formaciones para los profesionales de la salud; implementando acciones positivas para las personas que enfrentan un riesgo elevado de discriminación múltiple (por ejemplo, la implementación de programas de atención móviles dirigidos a diversas comunidades étnicas).